The league: Corazones para ser conquistados, pero no por cualquiera

Amanda Bradford es sin duda el mejor argumento marketing de The League, la aplicación de encuentros amorosos que acaba de ser presentada en San Francisco. Esta treintañera, rubia, de ojos azules, da la imagen de ser una buena persona desde todos los ángulos. Diplomada de Stanford y de la Canergie Mellon University, ella comenzó su carrera en una estrella creciente de Silicon Valey, la editora de programas Salesforce, pasó también por Google y ya ha negado una proposición que le vino de Facebook. Una combinación para crear al perfil ideal que tendría todas las oportunidades de ser seleccionado por The League.

El nombre de la aplicación hace recordar al Ivy League, un grupo de universidades americanas tan antiguas como prestigiosas que forman las élites americanas. La idea de esta aplicación es crear un tipo de club ultra cerrado, que da la oportunidad a los súper diplomados y jóvenes ambiciosos de encontrar a su alma gemela a partir de un grupo minuciosamente clasificado. El elixir del amor de esta aplicación un poco particular, se podría decir, utiliza un algoritmo que escanea las redes sociales profesionales para seleccionar los solteros más glamurosos siguiendo varios criterios establecidos por la fundadora. Amanda Bradford afirma que el monto de ingresos no es la pregunta que hay que plantearse. El objetivo principal son las personas jóvenes, <<personas interesantes, ambiciosas, que hagan algo interesante que los estimule en la vida>>, explicaba la creadora recientemente.

CONECTADA A LINKEDIN

Si Facebook constituye “las reservas” de las cuales privilegia Tinder, una aplicación concurrente, The League, al contrario, está más conectada a la red social profesional de LinkedIn. <<La mayoría de las mujeres jóvenes que conozco aceptan haber revisado un poco LinkedIn antes de ir a una cita>>, explica Amanda Bradford.

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Para la patrona de la empresa, la diferencia entre las dos aplicaciones es la misma que existe entre un supermercado y una tienda de diseñadores. Amanda Bradford se basó en el concepto de la <<calidad>> en lugar de la cantidad. Cuando Tinder se basa más que todo en lo aleatorio, The League apuesta en la selectividad extrema. Las personas pueden acceder a la aplicación solamente a través de una invitación o por patrocinio. Formar parte del club debe merecerse, causando la frustración de no pertenecer. Una vez que estás dentro, los usuarios deben todavía ser pacientes: cada día, cinco parejas potenciales son propuestas, sin una de más. En caso tal de que con ninguna haya química, el soltero debe esperar hasta al siguiente día.

Si en esta red social lo que más vale es el diploma y la carrera profesional, es ante todo porque esos son estadísticamente los criterios más frecuentes para buscar una pareja. Según una encuesta realizado por Facebook, en Estados Unidos, 28% de los hombres han encontrado a su pareja en la universidad, mientras que un estudio de CareerBuilder estima que 38% de las personas han salido con alguna o algún colega del trabajo. Pero, The League pone mucha atención en no poner en contacto a dos personas que tengan relaciones profesionales, con el fin de limitar el riesgo de citas molestas para la carrera del usuario.

Después de su lanzamiento en Noviembre, la aplicación revindica un poco menos de 500 corazones a conquistar. Ha tenido un comienzo prometedor, y la aplicación ya sedujo a los inversores. The League juntó el 22 de enero 2,1 millones de dólares. Hay bastante para desarrollar el concepto más allá de San Francisco. Obviamente no habrá chances de ver esta aplicación selectiva llegando a ciudades un poco “pobres”. Este concepto de crear un club cerrado está más bien destinado a las ciudades ricas como New York o Londres.

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